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Cuáles son los síntomas de las gafas mal graduadas

25/06/2019
Síntoma de una gafa mal graduada

Las gafas corrigen los defectos en la visión y sus cristales nos protegen de los efectos de la luz en los ojos. Esto es conocido por todos. En lo que ya no estamos tan familiarizados es en revisar periódicamente la graduación de las gafas.

Los oculistas informan que es muy frecuente encontrar en la consulta oftalmológica una diferencia entre la graduación que se necesita para la correcta visión y la de las gafas que actualmente utiliza el paciente.

Las dioptrías pueden aumentar a medida que pasa el tiempo y hace que los cristales de las gafas estén mal graduados

Las gafas con las que veías de forma muy nítida, puede que ya no sean suficientes para garantizarte una óptima salud visual. Así, es fundamental estar alerta y revisar tu graduación si observas alguno de estos síntomas que antes no tenías.

Estos son los síntomas generales que la mayoría de los pacientes comenta que le ha llevado a volver a consultar la calidad de su visión y realizar un examen ocular.

Los síntomas de las gafas mal graduadas son:

  • La visión no es nítida.
  • Se ve borroso por alguno de los ojos.
  • Lagrimeo o enrojecimiento en los ojos.
  • Fatiga en los ojos y sensación de no poder mantenerlos abiertos.

Es importante que las niñas y niños revisen su vista al menos una vez al año. Si observamos a los más pequeños de la casa acercarse demasiado a la pantalla o a los libros, u observar que fuerzan la vista para mirar la pizarra, son claros síntomas de que necesitan revisar su graduación.

Además, su vista aún está aprendiendo a enfocar, por lo que una graduación inadecuada podría generar problemas futuros en su salud ocular.

En el caso de las personas adultas no existe una periodicidad fija para visitar la óptica. Por lo que deben prestar especial atención a los indicios que denotan una graduación de las gafas distinta de la que deberían. 

La visión no es nítida:

Es el principal factor por el que se acude a una revisión oftalmológica, porque es de los síntomas que más se notan. Los pacientes sienten que son capaces de distinguir los objetos lejanos o cercanos de una manera correcta pero llegando a forzar el gesto de entrecerrar los ojos.

Hay ocasiones que estos gestos se convierten en costumbre y pueden producir situaciones de tensión ocular. En este vídeo encontrarás ejercicios para corregir ese gesto, cuando ya has decidido cambiar los cristales de las gafas porque están mal graduadas.

Se ve borroso por alguno de los ojos:

Cuando la visión borrosa la estamos detectando en uno solo de nuestros ojos es posible que se haya alterado la graduación de las dioptrías, y que los cristales de las gafas que estamos usando no sean exactamente los más indicados.

Esa visión desigual es una alerta que nos guía a darnos cuenta de que una revisión de las lentes hará que volvamos a percibir correctamente nuestra visión.

Lagrimeo o enrojecimiento en los ojos:

El lagrimeo es una consecuencia de haber forzado la vista y el grupo de músculos faciales. La tensión constante, respecto al intento de adaptarse por parte del ojo a una visión incorrecta, produce alteraciones fisiológicas que en este orden empiezan por:

  • Fatiga visual
  • Lagrimeo recurrente
  • Ojos enrojecidos

Recuerda, una mala graduación expone a una refracción incorrecta de la imagen en la retina.  Es como no corregir con gafas las dolencias de miopía, astigmatismo o hipermetropía.

Refracción ocular

Fatiga en los ojos y sensación de no poder mantenerlos abiertos:

La fatiga en los ojos es el punto de no retorno en el que es necesario una revisión de las lentes. Ya que se suele combinar con dolores de cabeza y la necesidad de cerrar durante unos minutos los ojos para mantener el campo visual a oscuras.

La fatiga visual, que en algunas ocasiones se relaciona con mareos, puede hacer que se acaben viendo los objetos por duplicado. Esta diplopía se corrige con una correcta graduación de los cristales de las gafas.

Tratamientos para tus nuevas lentes

Una revisión de tu graduación traerá consigo, la mayoría de las veces, unas nuevas lentes para tu montura. Así, el primer paso será elegir entre cristal orgánico o mineral. Este último, cuya materia prima es el vidrio, es poco resistente a los golpes y está cada vez más en desuso. 

Las lentes pueden someterse a diversos tratamientos para optimizar la salud visual.

Uno de los tipos de lentes más habituales es el de los cristales antirreflectantes. Son cada vez más populares por las mejoras que aportan a quien los usa.

Los beneficios de los cristales antirreflectantes son:

  • Elimina la gran mayoría de reflejos y destellos, muy útil al volante.
  • Las lentes son más transparentes y generan la sensación de no llevar gafas. 
  • Reducen el cansancio visual.
  • Mejoran el contraste.

El tratamiento Azul Protect, contra la luz azul, es especialmente beneficioso para las personas que pasan mucho tiempo delante de pantallas. Las personas que las utilizan afirman que sus ojos se cansan menos después de, por ejemplo, una larga jornada laboral con un monitor de ordenador.  

Los tratamientos endurecedores, que dotan a tus gafas de una mayor resistencia frente a ralladuras, o de coloración son otras de las mejoras que puedes aplicar a tus lentes. 

Las gafas fotocromáticas graduadas están especialmente indicadas para personas con una especial sensibilidad ocular, o que pasan gran parte de la jornada al aire libre.

Estas lentes se adaptan a las variaciones de la luz: se oscurecen cuando están expuestas al sol y, una vez cesa esta exposición, se aclaran hasta asemejarse a un cristal corriente.

Gafas fotocromáticas Zeiss

Además, son resistentes y protegen tus ojos frente a los rayos UVA y UVB.

Por estética y para llevar unas gafas más ligeras, pocas personas se resisten a los cristales graduados reducidos. Es recomendable que sometas tus nuevas lentes a este tratamiento si cuentas con más de 2 dioptrías. En el caso de los cristales para corregir la miopía, éstos son más gruesos en los bordes; en el caso de la hipermetropía, el grosor aumenta en el centro, por lo que provocan una visión desproporcionada de los ojos. 

¡Me he cambiado de gafas y veo raro!

Los problemas de visión no siempre aparecen con el tiempo. También pueden ocurrir cuando estrenas lentes. Tras adquirir unas gafas nuevas es importante un tiempo de adaptación para que la vista se acostumbre a los nuevos anteojos. En ocasiones, el periodo de adaptación apenas llevará unos pocos días si cuentas con cristales monofocales; y hasta 2 semanas si son progresivos. Si una vez superado este tiempo no ves nítido, es importante que lo consultes en la óptica.

¡Llevo gafas nuevas y veo abombado! Es una sensación relativamente habitual al estrenar lentes; haya cambiado o no la graduación. Evita alternar tus gafas nuevas con las antiguas, ya que sólo servirá para alargar el periodo de adaptación. 

Padecer dolor de ojos con gafas nuevas forma parte, en ocasiones, del periodo de adaptación a unas nuevas lentes. Otro tanto ocurre con el picor de ojos con gafas nuevas. En el caso de que estos síntomas los sufras con tus anteojos habituales, es un claro indicio de que necesitas revisar la graduación de tu vista. Acude a tu óptica antes de que estos dolores o picores de ojos desemboquen en dolores de cabeza y mareos.

Otros síntomas que padecen las personas que estrenan gafas, durante el periodo de adaptación, son la sensación de cansancio en los ojos o la necesidad de acercar o alejar el texto para leer bien, algo común con las gafas de lectura.


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