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Cuáles son los síntomas de las gafas mal graduadas

Síntoma de una gafa mal graduada

Las gafas corrigen los defectos de visión y sus cristales nos protegen de los efectos de la luz en los ojos. Esto es conocido por todos. En lo que ya no estamos tan familiarizados es en revisar periódicamente la graduación de las gafas.

Los oftalmólogos informan que es muy frecuente encontrar en la consulta oftalmológica una diferencia entre la graduación que se necesita para la correcta visión y la de las gafas que actualmente utiliza el paciente.

Las dioptrías pueden aumentar a medida que pasa el tiempo, lo que hace que los cristales de las gafas estén mal graduados

Las gafas con las que veías de forma muy nítida, puede que ya no sean suficientes para garantizar una óptima salud visual. Así, es fundamental estar alerta y revisar tu graduación si observas alguno de estos síntomas que antes no tenías.

A continuación te enumeramos los síntomas más frecuentes que la mayoría de los pacientes comentan que les ha llevado a volver a revisarse la vista y realizar un examen ocular.

Principales síntomas de las gafas mal graduadas

  • La visión no es nítida.
  • Se ve borroso por alguno de los ojos.
  • Lagrimeo o enrojecimiento en los ojos.
  • Fatiga en los ojos y sensación de no poder mantenerlos abiertos.

La mayoría de niños desarrolla problemas de visión durante la primaria, y problemas refractivos como la miopía suelen aumentar con la edad durante la adolescencia. 

Cita: Por ello, es importante que las niñas y niños revisen su vista al menos una vez al año

Si observamos que los más pequeños de la casa se acercan demasiado a la pantalla o a los libros, o que fuerzan la vista para mirar la pizarra, son claros indicios de que necesitan revisar su graduación.

Además, su vista aún está aprendiendo a enfocar, por lo que una graduación inadecuada podría generar problemas futuros en su salud ocular.

En el caso de las personas adultas no existe una periodicidad fija para visitar la óptica. Por lo que, para cuidar su salud visual, deben prestar especial atención a estos síntomas e indicios que denotan que tus gafas están mal graduadas.

La visión no es nítida:

Este es el principal factor por el que se acude a la revisión oftalmológica, siendo el síntoma más recurrente y que primero se nota. Los pacientes perciben que son capaces de distinguir los objetos lejanos o cercanos de una manera correcta teniendo que entrecerrar los ojos o forzando la vista.

Hay ocasiones en las que estos gestos se convierten en costumbre y pueden producir situaciones de tensión ocular. En este vídeo encontrarás ejercicios para corregir ese gesto, cuando ya has decidido cambiar los cristales de las gafas porque están mal graduadas:

Se ve borroso por alguno de los ojos

Cuando la visión borrosa la estamos detectando en uno solo de nuestros ojos es posible que se haya alterado la graduación de las dioptrías, y que los cristales de las gafas que estamos usando no sean exactamente los más indicados.

Esa visión desigual es una alerta que nos guía a darnos cuenta de que una revisión de las lentes hará que volvamos a ver correctamente y protegerá nuestra salud visual.

Lagrimeo o enrojecimiento en los ojos

El lagrimeo es una consecuencia de haber forzado la vista y el grupo de músculos faciales. La tensión constante, respecto al intento de adaptarse por parte del ojo a una visión incorrecta, produce alteraciones fisiológicas que en este orden empiezan por:

  • Fatiga visual
  • Lagrimeo recurrente
  • Ojos enrojecidos

Recuerda, una mala graduación expone a una refracción incorrecta de la imagen en la retina. Por lo que, aunque lleves gafas, si la graduación no es la adecuada no estás corrigiendo errores refractivos como la miopía, astigmatismo o hipermetropía.

Refracción ocular

Fatiga en los ojos y sensación de no poder mantenerlos abiertos

La fatiga en los ojos es el punto de no retorno en el que es necesario una revisión de las lentes, ya que suele venir acompañada de dolores de cabeza y la necesidad de cerrar durante unos minutos los ojos para mantener el campo visual a oscuras.

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La fatiga visual, que en algunas ocasiones se relaciona con mareos, puede hacer que se acaben viendo los objetos por duplicado. A este efecto se le denomina diplopía, y se corrige con una correcta graduación de los cristales de las gafas.

Tratamientos para tus nuevas lentes

Una revisión de tu graduación traerá consigo, la mayoría de las veces, unas nuevas lentes para tu montura. Así, el primer paso será elegir entre cristal orgánico o mineral. Este último, cuya materia prima es el vidrio, es poco resistente a los golpes y está cada vez más en desuso. 

Cita: Las lentes pueden someterse a diversos tratamientos para optimizar la salud visual.

Uno de los tipos de lentes más habituales es el de los cristales antirreflectantes. Son cada vez más populares por las mejoras que aportan a quienes los usan.

Los beneficios de los cristales antirreflectantes son:

  • Eliminan la gran mayoría de reflejos y destellos, por lo que son especialmente útiles al volante o en espacios con luz artificial para aquellos que pasan largas horas frente a pantallas y ordenadores.
  • Las lentes son más transparentes y generan la sensación de no llevar gafas. 
  • Reducen el cansancio visual.
  • Mejoran el contraste, por lo que la visión se vuelve más confortable.

El tratamiento Azul Protect, contra la luz azul es especialmente beneficioso para las personas que pasan mucho tiempo delante de pantallas. Las personas que las utilizan afirman que sus ojos se cansan menos después de, por ejemplo, una larga jornada laboral con un monitor de ordenador.  

Los tratamientos de coloración o endurecedores, que dotan a tus gafas de una mayor resistencia frente a rayaduras, son otras de las mejoras que puedes aplicar a tus lentes. 

Las gafas fotocromáticas graduadas están especialmente indicadas para personas con sensibilidad ocular o que pasan gran parte de la jornada al aire libre.

Estas lentes se adaptan a las variaciones de la luz: se oscurecen cuando están expuestas al sol y, una vez cesa esta exposición, se aclaran hasta asemejarse a un cristal corriente.

Gafas fotocromáticas Zeiss

Además, son muy resistentes y protegen tus ojos frente a los rayos UVA y UVB.

Por estética y para llevar unas gafas más ligeras, pocas personas se resisten a los cristales graduados reducidos. Recomendamos someter las lentes a este tratamiento si tienes más de 2 dioptrías, ya que los cristales para corregir la miopía son más gruesos en los bordes, y en el caso de la hipermetropía, el grosor aumenta en el centro. Esto provoca que los cristales sobresalgan por el borde de la montura, que la gafa pese más, produciendo incomodidad y, además, creará un aspecto desproporcionado de tus ojos. 

¡Me he cambiado de gafas y veo raro!

Los problemas de visión no siempre aparecen con el tiempo. También pueden ocurrir cuando estrenas lentes. Tras adquirir unas gafas nuevas es importante dejar un tiempo de adaptación para que la vista se acostumbre a los nuevos anteojos. En ocasiones, el periodo de adaptación apenas llevará unos pocos días si cuentas con cristales monofocales; y hasta 2 semanas si son progresivos. Si una vez superado este tiempo no ves nítido, es importante que lo consultes en la óptica.

¡Llevo gafas nuevas y veo abombado! Es una sensación relativamente habitual al estrenar lentes; haya cambiado o no la graduación. Evita alternar tus gafas nuevas con las antiguas, ya que hacerlo sólo servirá para alargar el periodo de adaptación. 

Padecer dolor de ojos con gafas nuevas forma parte, en ocasiones, del periodo de adaptación a unas nuevas lentes. También puede aparecer picor de ojos con las gafas nuevas. En el caso de experimentar estos síntomas con tus gafas habituales, este será un claro indicio de que necesitas revisar la graduación de tu vista. Acude a tu óptica antes de que estos dolores o picores de ojos desemboquen en dolores de cabeza, mareos y otras complicaciones.

Otros síntomas que padecen las personas que estrenan gafas durante el periodo de adaptación son la sensación de cansancio en los ojos o la necesidad de acercar o alejar el texto para leer bien, algo común con las gafas de lectura.