Saltar al contenido

Conjuntivitis: qué es y qué hacer cuando aparece

Qué es la conjuntivitis y cómo actuar

La conjuntivitis es una inflamación o infección de la conjuntiva, una membrana fina y transparente que cubre la superficie interna del párpado y la parte blanca del globo ocular, conocida como esclerótica. 

Cuando aparece, los pequeños vasos sanguíneos de la conjuntiva, que normalmente vemos como delgadas líneas rojas en el blanco del ojo, se inflaman y confieren el característico aspecto rojizo al ojo de la conjuntivitis. 

A pesar de que suele tener una evolución benigna que no afecta a la visión, la conjuntivitis puede complicarse si no se trata adecuadamente. Asimismo, esta afección puede ser contagiosa y muy molesta, por eso su detección, diagnóstico y tratamiento tempranos son fundamentales para limitar el contagio y eliminar los síntomas. A continuación te explicamos todo lo que necesitas saber sobre la conjuntivitis. 

Síntomas de la conjuntivitis u ojo rojo

Entre los síntomas más frecuentes de la conjuntivitis, encontramos:  

  • Enrojecimiento en uno o ambos ojos
  • Sensación de cuerpo extraño o arenilla en el ojo
  • Ardor en los ojos
  • Picazón o comezón en uno o ambos ojos
  • Lagrimeo, ojos llorosos
  • Dolor ocular
  • Párpados hinchados
  • Visión borrosa o nublada
  • Mucha sensibilidad a la luz
  • Aparición de moco, pus o secreciones espesas amarillentas o verdosas, húmedas o secas en forma de costras en el ojo. Puede darse el caso que los párpados y/o las pestañas se peguen entre sí durante la noche. 

A pesar de que existen una serie de síntomas comunes, los signos de esta afección pueden variar en función del tipo de conjuntivitis.

¿Por qué aparece? Principales tipos de conjuntivitis y sus causas 

Hay tantos tipos de conjuntivitis como factores que las causan, desde conjuntivitis infecciosas, que representan un tercio de todos los casos de conjuntivitis y pueden dividirse en bacterianas y virales, así como alérgicas o por causas irritativas. Conócelas a continuación: 

Conjuntivitis viral

Puede ocurrir con los síntomas del resfriado o la gripe común, acompañada de moqueo y dolor de garganta, así como a raíz de otras infecciones de las vías respiratorias. También puede estar asociado al virus del herpes simple, el virus de varicela-zóster y otros virus, incluido el coronavirus. 

Generalmente comienza en un solo ojo y puede pasarse al otro en cuestión de días. Las secreciones del ojo tienden a ser más acuosas que espesas. Se propaga fácilmente entre las personas, aunque suele ser leve y desaparece entre los 7 y 14 días, sin dejar efectos a largo plazo. 

Conjuntivitis bacteriana

Las infecciones bacterianas causan una conjuntivitis que produce secreciones en el ojo, ya sean legañas acuosas o secas, o pus. También puede estar vinculada a infecciones de oído y faringitis estreptocócica. 

Tanto la viral como la conjuntivitis bacteriana se contagian con mucha facilidad por contacto directo o indirecto con las secreciones del ojo de la persona infectada, siendo los niños los más susceptibles a contagiarse. 

Conjuntivitis alérgica

Por su parte, la conjuntivitis alérgica generalmente suele afectar a ambos ojos a la vez y es una respuesta a sustancias a la que la persona es alérgica (alérgenos) como el polen, ácaros del polvo, sustancias de árboles, flores y plantas, así como hongos y descamación de animales.  

La conjuntivitis alérgica puede producir picazón intensa, lagrimeo, inflamación de los ojos, estornudos, una secreción nasal acuosa, irritación de la garganta, etc. Se puede controlar con gotas antialérgicas para los ojos. 

Si la persona tiene una alergia crónica o asma, se puede presentar un tipo de conjuntivitis especial que recibe el nombre de conjuntivitis vernal, que afecta a niños y jóvenes en primavera y verano.   

Conjuntivitis química, tóxica o causada por irritantes

Puede aparecer en la playa, en conciertos y festivales o en ciertos puestos de trabajo, ya que se produce por el contacto con sustancias químicas o cuerpos extraños en el ojo. Ya se trate de polvo, humo o gases, por el uso de cosméticos o por el contacto con sustancias irritantes como vapores o salpicaduras de disolventes, pinturas, el cloro de las piscinas, crema solar, productos de limpieza, etc.

También te recomendamos leer:
¿Problemas de sequedad en los ojos? Así te pueden ayudar las lágrimas artificiales

Si después de haberte enjuagado con abundante agua, los síntomas como ojos llorosos, secreción de mucosidad, picazón y sensibilidad a la luz no desaparecen solos al cabo de 24 horas, o si se trata de una sustancia química abrasiva como la lejía o sosa cáustica, acude al médico lo antes posible.

Si los síntomas persisten, podría ser un indicativo de que todavía tienes el cuerpo extraño en el ojo, o de que hay un rasguño en la córnea o la esclera. Las salpicaduras con sustancias químicas pueden causar daños permanentes al ojo. 

Conjuntivitis en niños o recién nacidos

Los ojos de los recién nacidos son susceptibles a una bacteria presente en el canal de parto de la madre. Conocida como oftalmia neonatal o conjuntivitis neonatal, esta afección se manifiesta con un enrojecimiento de los ojos y un lagrimal bloqueado por una obstrucción del conducto lagrimal.  

Al cabo de pocos días o semanas de nacer, el recién nacido tendrá los párpados hinchados, enrojecidos y sensibles. Por este motivo, poco después de nacer, se aplica un ungüento con antibiótico en los ojos de todos los recién nacidos para prevenir esta infección ocular, que en caso de no ser tratada y agravarse, puede llegar a causar una pérdida de la visión permanente.

Los niños son más susceptibles a contagiarse, ya que en centros escolares y guarderías están en contacto estrecho con otros niños y suelen ser propensos a tocarse la cara y compartir espacio, juguetes y materiales con mucha frecuencia.   

Qué NO hacer: cómo aliviar los síntomas y prevenir el contagio de la conjuntivitis 

Para prevenir y mantener bajo control la conjuntivitis, mantén una buena higiene y sigue estas recomendaciones:  

via GIPHY

  • Evita tocarte o frotarte los ojos con las manos.
  • Lávate las manos frecuentemente con agua tibia y jabón, durante al menos 20 segundos. Extrema la higiene de las manos particularmente antes y después de limpiar el ojo infectado o aplicar gotas, colirios o pomada. 
  • Si no tienes agua y jabón a mano, utiliza un desinfectante de manos a base de alcohol que contenga un mínimo de 60% de alcohol. 
  • No utilices el mismo dispensador o bote de gotas para el ojo infectado y el sano. 
  • Usa una toalla y/o paño limpios cada día.
  • No compartas toallas ni paños.
  • Cambia la funda de las almohadas y sábanas a menudo, y lávalas con agua caliente y detergente. 
  • Si tienes conjuntivitis, no utilices cosméticos para los ojos, como rímel, corrector o sombras, así como tratamientos y sérums para el crecimiento de pestañas y similares.
  • No compartas cosméticos para los ojos ni objetos personales de cuidado ocular.
  • Limpia las gafas teniendo cuidado de no contaminar los artículos que podrían compartirse con otras personas, como gasas, prendas de ropa o toallas de mano. 
  • Limpia, guarda, reemplaza y desecha tus lentes de contacto según las instrucciones.
  • No vayas a la piscina.
  • Deja de usar lentillas desde y hasta que tu oftalmólogo te lo indique.  

Ten en cuenta que la conjuntivitis es extremadamente contagiosa, por lo que es vital tomar todas las medidas preventivas para evitar la transmisión de esta enfermedad a los demás. No obstante, puedes volver al trabajo o centro de estudios siempre y cuando mantengas una buena higiene y alivies los molestos síntomas con gotas o pomadas/colirios para la conjuntivitis. 

Desde Medical Óptica Audición ponemos nuestra experiencia al servicio de tu salud visual y auditiva. Queremos ponértelo fácil para cuidar de ti y los tuyos, por eso, si estás experimentando alguna de estas molestias y te gustaría consultar con un especialista, te invitamos a pedir cita en tu centro más cercano, recibirás el asesoramiento personalizado gratuito que tus ojos y oídos necesitan.