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Desmontando 11 mitos sobre la sordera y la lengua de signos

Los principales mitos sobre la sordera y la lengua de signos

Durante esta última semana de septiembre se está celebrando la Semana Internacional de las Personas Sordas, una fecha señalada en la comunidad de las personas sordas en la que se reconocen los esfuerzos, la perseverancia y el trabajo conjunto de las organizaciones a nivel local, nacional e internacional para garantizar la inclusividad y los derechos de más de 70 millones de personas sordas alrededor del mundo. 

Además, hoy, jueves 23 de septiembre de 2021 se celebra el Día Internacional de la Lengua de Señas, que coincide con el 70 aniversario de la FMS, la Federación Mundial de Sordos, una organización global no gubernamental y sin ánimo de lucro que regula y organiza asociaciones de sordos de más de 133 países. 

Desde Medical Óptica Audición estamos comprometidos con los logros de las comunidades que han luchado para desestigmatizar las discapacidades auditivas y para asegurar un futuro, aunque con desafíos, sin obstáculos ni barreras y con todos los derechos para las personas sordas. 

Por ello, desde nuestro Blog queremos ayudar a desmontar algunos de los principales mitos sobre la sordera para que entiendas un poco mejor la realidad que viven las personas sordas y sordomudas en su día a día. ¡Quédate a leerlo!

Mito #1: “El sordo es mudo”

Incorrecto. La mudez y la sordera son diagnósticos distintos, y aunque ambos pueden darse en la misma persona, no siempre van de la mano. La mayoría de personas sordas pueden hablar, la diferencia es que aquellas con sordera congénita (desde el nacimiento) no han recibido estímulos auditivos y no han aprendido a utilizar la lengua oral con un buen nivel fonológico. Pero esto no está relacionado con las cuerdas vocales o con una incapacidad para producir sonidos. 

Evita usar el término “sordomudo” cuando te refieras a alguien con discapacidad auditiva si no sabes a ciencia cierta que padece ambas condiciones, porque además de ser incorrecto, alude a un mito. 

Mito #2: Hay una única lengua de signos en todo el mundo

A pesar de que sería épico que la lengua de señas fuera universal y no tuviera fronteras, a efectos prácticos no es muy realista. El lenguaje de signos no fue inventado de manera intencional, sino que se fue desarrollando en las comunidades sordas de cada país y poco a poco se reconoció como idioma. 

De esta forma, en cada país, e incluso en diferentes regiones dentro de un mismo país, hay lenguas de signos diferentes que evolucionan igual que las lenguas orales, en función del uso y hábitos de las personas que las utilizan y transmiten. 

Mito #3: La lengua de signos no es una lengua sino un código mímico

En España desde el 2007 se han reconocido las lenguas de signos española (LSE), catalana (LSC), gallega (LSG), vasca (LSV), valenciana (LSCV) o las variaciones como la andaluza oriental, canaria o aranesa como lenguas cooficiales del Estado Español

Al igual que las lenguas orales, las lenguas de signos cumplen todas las necesidades de expresión y comprensión de una persona, ya sea sorda u oyente. 

Además, la FMS define las lenguas de signos como “lenguas tan completas, complejas y naturales como cualquier otra”. 

Mito #4: La lengua de señas es una traducción de la oral

Falso. Las lenguas de signos no se corresponden con las lenguas orales de cada país, sino que es la propia comunidad sorda de cada territorio la que crea de forma natural y espontánea la lengua de señas a lo largo del tiempo, al margen de la lengua oral o de las personas oyentes. 

Así pues, por ejemplo la lengua de signos oficial del Reino Unido es la lengua de signos británica (BSL), la de Estados Unidos es la americana (ASL) y la de Australia es… lo has adivinado: la australiana (AUSLAN). A pesar de que la lengua oral oficial de estos 3 países sea el inglés, ninguna de ellas emplea la misma lengua de signos. 

Tampoco hay que creer que es más fácil de aprender que un idioma oral, o que la lengua de signos tenga una gramática muy pobre, ya que son tan complejas como las habladas, con un léxico y una gramática bastante amplia. De hecho, los intérpretes de lenguas de señas nunca dejan de aprender y de formarse, ya que constantemente están apareciendo expresiones y palabras nuevas. 

Mito #5: Todos los sordos dominan la lengua de signos y pueden leer los labios 

Desafortunadamente, esto tampoco se cumple, debido a que no todas las personas tienen acceso al aprendizaje de la lengua de signos. También puede ocurrir en aquellos casos en los que la persona pierde la audición de forma tardía y ya domina el habla, por lo que inicialmente puede utilizar algún sistema de apoyo a la comunicación. 

Igualmente, la lectura de labios no es algo intuitivo que se adquiere por ciencia infusa cada vez que lo necesites, sino que es una habilidad muy compleja que requiere de práctica. Además, en determinadas situaciones puede resultar frustrante tener que leer los labios a la velocidad del sonido, y si además estamos en una conversación con varias personas, comunicarse leyendo los labios puede resultar imposible y bastante agotador. 

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Si quieres conocer más sobre esto, mira el siguiente vídeo. No te olvides de activar los subtítulos. 

Mito #6: La lengua de señas utiliza solo las manos

Aunque es cierto que comunicarse con la lengua de signos depende en gran medida del movimiento de las manos, la gesticulación facial y el lenguaje corporal también juegan un papel fundamental, siendo el cúmulo de estos aspectos el que hacen completo el mensaje comunicativo en lengua de señas. 

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Mito #7: Tampoco hay tantas personas que necesitan utilizar la lengua de signos

Según el INE en España hay más de 1 millón de personas sordas o con algún tipo de discapacidad auditiva. A este dato hay que añadirle el hecho de que muchos niños con necesidades especiales como autismo, síndrome Down o Apraxia emplean la lengua de señas como medio fundamental para hacerse entender con el mundo. 

Es más, los bebés oyentes también pueden beneficiarse en gran manera del uso de la lengua de signos en los primeros años de vida. ¿Sabías que pueden aprender a usar la lengua de signos para transmitir sus necesidades o emociones mucho antes de aprender a hablar? Esto ha demostrado reducir significativamente el estrés tanto en padres como en niños, que lloran menos al emplear un medio gestual que les ayuda a hacerse entender y a frustrarse menos. ¡Hasta llegan a balbucear en lengua de signos!

Te dejamos por aquí una pequeña (y adorable) demostración:

@raisinghaven

Y’all have been BEGGING for some Haven content so here’s her new signs!! Bilingual baby at 14 months old! #asl #signlanguage #bilingual #goda #baby

♬ Steven Universe – L.Dre

Mito #8: “Si me aprendo el alfabeto de la lengua de signos podré comunicarme con una persona sorda”

Este es quizás uno de los mitos más comunes (y más absurdos) sobre la lengua de signos, que como ya hemos mencionado, no consiste en una traducción letra a letra del lenguaje oral de cada idioma. 

Aunque los nombres propios pueden expresarse mediante dactilología, método que se emplea cuando una persona sorda o sordociega se inicia en el lenguaje de señas, el alfabeto no se emplea para la formación de cada palabra mediante deletreo, sino que la mayoría de palabras generalmente tienen su propio signo.

Mito #9: Las personas sordas están aisladas y no pueden trabajar o conducir

Lo ideal sería que toda la población fuese bilingüe para la lengua de signos y lengua oral de su país, y aunque no es imposible, de momento sabemos que es poco probable que esto ocurra. Por eso existe un perfil profesional que se encarga de hacer de puente de comunicación en ámbitos sociales en los que hay barreras lingüísticas: el intérprete de lengua de signos

En contextos de la vida cotidiana como en reuniones con profesores, gestión de un banco o durante discursos o conciertos, el papel del intérprete es fundamental. 

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Igualmente, según el reglamento general de circulación, conducir tampoco está excluido para las personas sordas. Según el nivel de sordera, se obtendrá un permiso de circulación ordinario o extraordinario, que implica que el vehículo deberá estar adaptado.  

Mito #10: Los aparatos auditivos resuelven el problema de la sordera

Para entender el rol de los aparatos auditivos debemos tener en cuenta que muchas personas con sordera o deficiencias auditivas conservan algún nivel de audición, lo que se conoce como audición residual

Los audífonos o aparatos auditivos no en todos los casos pueden revertir la pérdida auditiva, sino que se encargan de aprovechar al máximo esta audición residual. 

En casos de sordera profunda o severa, se puede recurrir a implantes cocleares, que hacen de amplificadores que aumentan el volumen del sonido y envían señales directamente al nervio auditivo. 

Sin embargo, aun mediante el uso de audífonos e implantes, un número elevado de personas sordas tienen dificultades para oír, por lo que los aparatos auditivos no revierten al 100% la pérdida auditiva en todos los casos. 

Si los problemas auditivos no se tratan a tiempo, pueden empeorar e incluso ser permanentes, por lo que un diagnóstico adecuado a tiempo es crucial. Pide cita en tu centro más cercano, contamos con gabinetes exclusivos equipados con todo lo necesario para realizar las pruebas personalizadas para cuidar de tu salud auditiva. 

Mito #11: A todos los sordos les gustaría oír

¿Alguna vez has escuchado la frase “son más las cosas que nos unen que las que nos separan”? Las personas sordas llevan una vida completamente normal, con su trabajo, familia, amigos y aficiones, practican deporte y se desenvuelven sin ningún problema.

En el caso de muchas de ellas, el ritmo de vida y hábitos que se han creado forman parte de su día a día y su normalidad, y no sienten la necesidad de volver a o empezar a oír. 

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Por supuesto, esto es totalmente personal, no podemos hablar por todos, pero las estadísticas muestran que muchas de las personas con pérdida auditiva, visual o del habla reconocen que su discapacidad no les impide llevar una vida plena, y que no es imprescindible para la vida tener los 5 sentidos.

Como consejos finales, evita el proteccionismo excesivo, sentir pena o lástima por las personas con sordera o cualquier otra discapacidad, y compórtate con naturalidad y paciencia cuando interactúes con una de ellas. Igualmente, evita situaciones de miedo o rechazo.

Si una persona con discapacidad va acompañada, dirígete directamente a ella y no a su acompañante. A nadie le gusta que le compadezcan o que le traten como a un niño.