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Escuchar música en el trabajo: ¿sí o no?

¿Es bueno escuchar música en el trabajo?

Cada uno tiene su propia forma de enfrentarse a la jornada laboral. Para muchos, escuchar música es la mejor forma de mantenerse motivado y ser más productivo. En cambio, también los hay a los que les resulta imposible concentrarse mientras escuchan música. 

Si escuchas música mientras trabajas o estudias, es importante que lo hagas de forma responsable, ya que de lo contrario pueden aparecer riesgos que afectarán no sólo tu salud auditiva, sino tu rendimiento. Aquí te contamos cuáles son estos riesgos para que evalúes en qué momentos es beneficioso escuchar música al trabajar, y cuándo es mejor no hacerlo. 

La música, ¿ayuda realmente a concentrarse?

Independientemente de la tarea que estés haciendo, escuchar música mientras se trabaja pone de buen humor a cualquiera, sobre todo si son canciones que disfrutas. Si estás haciendo una tarea repetitiva, la música mantiene al cerebro ocupado y entretenido, proporcionándote mayor satisfacción y menos agotamiento mental. 

Esto también puede ayudar a mejorar tu actitud en el trabajo o incluso a aumentar la productividad. Pero… ¿Cuáles son los beneficios de escuchar música mientras trabajas? ¿Es todo de color de rosa, o también hay desventajas? Empecemos por las buenas noticias: 

Música para mejorar la memoria y vencer la ansiedad

La música es una de las mejores herramientas para desestresarse y también es una forma muy eficaz de favorecer la retención de información. El estar bajo presión, estresado o deprimido son los grandes enemigos del rendimiento en el trabajo.

Cuando tenemos estrés, el cerebro está en estado de alerta y le es muy difícil retener o aprender información nueva. De esta forma, al reducir el estrés y despejar y calmar la mente, con ayuda de la música podrás asimilar, memorizar y recordar información nueva de forma más eficaz. 

Y si sientes que estás en un callejón sin salida o atraviesas un bloqueo creativo, escuchar música ha demostrado ayudar a estimular el cerebro y activar la parte creativa.

Combate el aburrimiento

Si te ves tentado a abandonar la sesión de estudio o estás haciendo una tarea que te resulta muy aburrida y te distraes con el mínimo ruido, escuchar música puede ser justo lo que necesitas para eliminar estas distracciones.

Trabajar o estudiar con una canción de fondo te ayudará a mantener el interés y la atención, consiguiendo que la actividad que estás realizando te resulte más dinámica. 

Sumérgete en el ‘modo concentración’ con ayuda de la música 

¿Alguna vez te has preguntado por qué los deportistas salen a correr o hacen ejercicio con música? Lo cierto es que la música es un gran estímulo para motivarte y darte energía para aguantar más tiempo mientras realizas cualquier trabajo, ya sea físico o mental.

Evita escuchar música si tienes un trabajo de riesgo y la música o auriculares pondrán tu integridad física en peligro.

Si la música te impedirá escuchar ruidos destinados a alertarte de un peligro inminente como una alarma de incendios o similares. Esto puede ser especialmente peligroso para quienes no trabajan rodeados de otras personas. Para evitarlo, mantén el volumen bajo y lleva sólo un auricular.

Y para cuando ya estás metido de lleno en una tarea pero el ruido y las distracciones de tu alrededor o incluso tus propios pensamientos no te dejan concentrarte, un par de auriculares y una buena música sin letra serán tu aliado ideal. 

Cuándo es mejor NO escuchar música

Todos hemos oído alguna vez que escuchar música demasiado alta puede ocasionar daños auditivos a largo plazo, especialmente si utilizamos cascos. Pero muchas veces la idea se queda en eso y no llegamos a entender la envergadura real de este problema hasta que no nos pintan el cuadro completo o nos dan las alarmantes estadísticas de esta práctica. 

A continuación te contamos los dos motivos por los que no debes abusar de escuchar música en el trabajo, al estudiar o en tu tiempo libre:

Hablemos de pérdida auditiva por uso de cascos o escuchar música muy alta

En este sentido, los expertos coinciden en que es muy perjudicial para nuestros oídos someternos a música a volúmenes muy altos durante un tiempo prolongado. A pesar de que es cierto que esto varía de una persona a otra y no todos tenemos la misma sensibilidad a la exposición prolongada a la música o ruido, tarde o temprano todos sufrimos las consecuencias. 

Para entenderlo mejor nos fijaremos en las células ciliadas, que son unas células sensoriales con forma de pelillos que recubren por completo el interior de la cóclea. La cóclea es un órgano del oído interno, que transforma los sonidos en mensajes nerviosos y los envía al cerebro. Estas células ciliadas por los fluidos que hay en el oído, se ven agitadas y mandan información a las fibras nerviosas a las que están conectadas y llevan impulsos eléctricos al cerebro. 

Estas células tienen distintos grados de sensibilidad, y pueden identificar todo el espectro de frecuencias audibles. Cuando exponemos nuestro oído a: ruidos, música alta o música a un volumen moderado durante muchas horas cada día, estas finas células sufren un daño irreparable. Cuando una o un grupo de células sensoriales son sometidas a sobreestimulación, superan su umbral de estrés y mueren. 

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Dado que el daño se produce a nivel celular, este fenómeno es irreversible: cuando una célula ciliada muere, dejamos de escuchar para siempre el rango de frecuencias que se encargaba de recoger. 

Como vivimos en la era de los auriculares, que ya parecen ser una extensión de nosotros mismos, es posible que a estas alturas te estés preguntando cuántas células ciliadas te quedan y cuántas has perdido. 

La mala noticia es que la persona que va perdiendo audición por exposición a una presión sonora alta, no se da cuenta del daño que está ocasionando a su sistema auditivo hasta que es demasiado tarde. 

Entonces, ¿qué se puede hacer?

Te dejamos a continuación una tabla elaborada por la CDC, una Agencia del Departamento de Salud de Estados Unidos, que plasma la relación entre el nivel de presión sonora y el tiempo que tarda en aparecer la lesión en nuestro sistema auditivo. 

Como puedes ver, a medida que el nivel de presión sonora incrementa, menos tarda la lesión en aparecer en nuestro sistema auditivo. Por ejemplo, si nos sometemos a niveles de ruido persistentes de unos 92 dB, el equivalente a estar en el arcén de una autopista transitada, la lesión aparecerá al cabo de una hora y media aproximadamente. 

En cambio, si el ruido al que nos exponemos tiene una intensidad de 107 decibelios (el ruido que hay en una discoteca o que produce un petardo) la lesión sólo tardará 3 minutos en aparecer.

¿Sabes cuando en una película explota una bomba o hay un ruido muy fuerte, y el prota intenta recomponerse mientras escucha un pitido muy persistente en los oídos? Además de ser un efecto muy chulo, este zumbido se llama tinnitus, y es un aviso que te está dando el cuerpo de que te estás exponiendo a un ruido demasiado fuerte. 

Si el ruido no es demasiado prolongado y no reincidimos, es posible que no se produzca la muerte celular y nos recuperemos, pero si el ruido se repite con cierta frecuencia, corremos el riesgo de perder audición de forma irreversible.

Un problema oculto: música que distrae y desconcentra  

Los aficionados a la música no nos desprendemos de nuestros auriculares. La escuchamos todo el rato: en el coche, al hacer la compra, al caminar por la calle e incluso nos empeñamos en seguir escuchando música mientras trabajamos o estudiamos. 

Aunque es cierto que en algunos momentos puntuales puede ayudar a concentrarse mejor y a relajarse, un estudio de la Universidad de Lancaster argumenta que escuchar música mientras realizas actividades donde interviene el lenguaje es perjudicial.

Si por ejemplo estás redactando un texto o elaborando un informe de empresa, tu capacidad de concentrarte se verá alterada si tienes música de fondo o en los auriculares. 

El experimento: ¿música con o sin letra?

Para demostrarlo, los investigadores hicieron un experimento en el que reclutaron a 30 jóvenes de entre 19 y 30 años. Les hicieron un juego de palabras donde tenían que encontrar una palabra compuesta a partir de una simple: por ejemplo, convertir dress, dial y flower en sundress, sundial y sunflower, es decir, vestido, disco y flor se convertían en vestido de verano, reloj de sol y girasol. 

Después les expusieron a 3 tipos de música: con letra en un idioma que no entendían, una instrumental y con letras conocidas. Cuando intentaron hacer la tarea con música, del tipo que fuera, se bloquearon. Sin embargo, no tuvieron problemas cuando la música estaba a un volumen bajo, como un susurro o el murmullo de una biblioteca. 

Esto desmiente la opinión popular de que trabajar con música sin letra no te distraerá, por lo que no se recomienda escuchar música a un volumen muy bajo y en momentos en los que necesitas usar la memoria verbal o tener un buen rendimiento creativo. 

Tampoco recomendamos escuchar música cuando necesites resolver un problema o conflicto. Para tu cerebro es imposible no analizar la letra que escucha, aunque esté en un idioma que no entiendes. Tampoco puede ignorar el ritmo, por lo que, inevitablemente, si escuchas música a un nivel alto mientras trabajas, te distraerás.  

Consejos para mantener la productividad mientras escuchas música en el trabajo

Para combatir la improductividad y evitar la pérdida auditiva precoz y otros riesgos como fatiga auditiva y dolores de cabeza, te dejamos 5 tips para seguir disfrutando de la música en el trabajo sin poner en riesgo tu salud auditiva:

  • Protege tus oídos: mantén el volumen lo más bajo posible, para proteger tu salud auditiva. El nivel máximo al que deberías escuchar música en tu dispositivo debería estar por debajo del 60% del volumen que permite. 
  • Haz pausas de música: no sólo es importante limitar la intensidad de los ruidos, sino también el tiempo de exposición. Aquí la cifra se repite, ya que se recomienda no superar los 60 minutos al día. 
  • Cuidado con el tipo de casco: los cascos externos son menos dañinos que los que se insertan en el oído, que hacen que el sonido llegue más directo y más intenso, y no se dispersa, sino que se concentra en el canal del oído. Además, los auriculares intraurales están más próximos al oído interno. 
  • Crea listas de reproducción para el trabajo, para hacer ejercicio, para limpiar o para conducir: así ahorrarás tiempo y podrás concentrarte mejor. 
  • Apaga la música cuando no la necesites: si ves que la música te distrae, te irrita o no deja que las ideas fluyan, simplemente apágala.