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Consejos para el uso de lentillas si trabajas frente a ordenadores

Claves para el uso adecuado de lentillas frente a ordenadores

Después de unas merecidas vacaciones, a partir de septiembre volvemos al trabajo y a la rutina, y aumenta el tiempo que pasamos fijando la vista en pantallas, ya se trate de ordenadores de sobremesa, portátiles, televisores, teléfonos móviles o tablets. De las 16 horas al día que pasamos despiertos, acabamos dedicando más de 10 a una pantalla u otra. 

Esto supone un esfuerzo visual para nuestros ojos. Principalmente, porque reducimos la frecuencia de parpadeo, lo que facilita la evaporación de la lágrima y afecta la estabilidad lagrimal. Esto a su vez puede generar síntomas de fatiga visual como:

  • Sequedad o irritación ocular 
  • Ojos rojos 
  • Visión borrosa 
  • Sensibilidad a la luz 
  • Cefaleas (dolores de cabeza) 
  • Lo que se conoce como Síndrome Visual Informático.
  • Además, estar mirando durante muchas horas a una distancia corta hace que la vista a larga distancia no trabaje, pudiendo generar una miopía. 

Mantener los ojos durante periodos prolongados frente a pantallas tiene repercusiones en nuestra salud ocular, pudiendo tener consecuencias importantes. Si llevas lentillas y te toca trabajar con pantallas durante varias horas al día, a continuación te proponemos algunas pautas para reducir al máximo estos síntomas, evitar que la vista sufra y conseguir tener los ojos en plena forma frente al ordenador. 

Claves para obtener el mayor confort visual frente al ordenador si usas lentillas 

Conocer las indicaciones para un uso adecuado de las lentillas si pasas muchas horas frente a pantallas que analizaremos a continuación puede marcar la diferencia entre trabajar a gusto o tener disconfort visual y bajar el rendimiento en nuestro puesto de trabajo. 

¿Ha cambiado mi graduación?

Lo más importante es asegurarte de que tus lentillas tienen la graduación correcta. En el caso de los adultos, la graduación puede cambiar con el tiempo, por lo que te recomendamos hacerte una revisión visual una vez al año como mínimo, sin esperar a tener síntomas de que estás perdiendo calidad de visión con tus lentillas actuales. 

La elección de la lentilla más adecuada para ti

Para optimizar la experiencia de uso, elige la lente de contacto adecuada para ti, tanto en geometría como en material. Corrige la miopía o hipermetropía con lentillas esféricas, el astigmatismo superior a 0,75 con lentillas tóricas, y si padeces presbicia las progresivas son las más indicadas para ti. Consulta con tu oftalmólogo, que te asesorará y te dará las mejores recomendaciones para tu caso particular. 

En cuanto al material, es importante que las lentillas tengan un buen grado de hidratación para minimizar las probabilidades de que se sequen con facilidad a lo largo de la jornada. El hidrogel de silicona ha demostrado ser la alternativa estrella en cuanto a hidratación, transpirabilidad y comodidad. 

Ojea nuestra tienda online en la que dispones de una amplia gama de lentillas de la mejor calidad, así como líquidos y todo lo esencial para una experiencia óptima con tus lentillas. 

Cuidado con los reflejos

Evita, en la medida de lo posible, estar sentado frente a ventanas sin sombra, ya que los reflejos de luz pueden afectar a la visibilidad en tu pantalla y causar estrés ocular. También es fundamental disponer de una buena iluminación en la estancia en la que te encuentras, y ajustar adecuadamente el brillo de la pantalla para que este no sea excesivo, pero tampoco insuficiente. 

Es importante que la pantalla a la que estés mirando tenga una buena resolución y contraste, y a ser posible que sea antirreflectante, para evitar los molestos reflejos de la luz. 

Lo que jamás debes hacer es mirar a una pantalla a oscuras

Hacerlo puede ser muy perjudicial para tu vista, ya que la pupila se dilata para adaptarse a la poca luz, y recibe el impacto del brillo de la pantalla de manera directa. Recuerda que la estancia debe estar bien iluminada y que tengas un punto de luz que enfoque tu escritorio o los documentos con los que estás trabajando. Evita también que se generen sombras. 

La importancia de la distancia y una postura correctas

Cuando trabajes con un ordenador, tus ojos deben estar situados a la altura del borde superior de la pantalla del monitor, y nunca más bajos. Esto tiene una explicación muy simple: si tienes que levantar la vista para mirar la pantalla, abrirás más los ojos, y zona ocular expuesta será más grande, aumentando e incluso potenciando la evaporación de la lágrima

Asimismo, la distancia con respecto al ordenador debe ser superior a los 50 centímetros, siendo 70 centímetros la distancia de seguridad óptima para tus ojos. 

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Si ya te has colocado a la altura y distancia correctas, fíjate también en la inclinación de la pantalla, ya que si está inclinada hacia atrás, de 5 a 10 grados respecto a la vertical, resultará muy agresivo para la lágrima ocular.

En cambio, si no estás frente a un ordenador sino leyendo en un móvil o libro electrónico, la distancia entre tus ojos y la pantalla debe ser superior a los 40 centímetros.

Si te resulta difícil leer a esta distancia, en vez de acercarte al dispositivo, modifica el tamaño de la letra por uno superior. 

En lo que se refiere a la postura, mantén la espalda recta y los pies apoyados en el suelo. Evita posturas forzadas, al menos durante periodos de tiempo prolongados. 

No olvides descansar la vista

Este punto es motivo de debate. Hay quienes dicen que las pausas deben hacerse cada media hora, cada hora o cada dos horas. Pero lo cierto es que los expertos coinciden en lo mismo: aconsejan seguir la regla del 20-20-20. Esta consiste en descansar la vista durante 20 segundos cada 20 minutos de trabajo, mirando un objeto lejano situado a 6 metros aproximadamente (20 pies). 

Durante este lapso de tiempo evita mirar otras pantallas e intenta dirigir tu mirada hacia el punto más lejano posible. Esto relajará la acomodación del ojo y evitará la fatiga visual. Procura marcarte una rutina diaria de descanso de la vista de manera regular. Tus ojos te lo agradecerán. 

Parpadea, parpadea, parpadea

Cuando estamos trabajando con pantallas o simplemente viendo una serie o partido de fútbol, tendemos a parpadear menos. Y si además llevas lentillas, la situación se agrava, ya que con la falta de parpadeo regular la superficie del ojo puede secarse, lo que ocasiona sequedad y malestar. Así pues, parpadear con frecuencia ayuda a tu ojo a restaurar la película lagrimal y evita que la lentilla se seque. 

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Hidrata tus ojos y también tu organismo

El ojo es un órgano que necesita estar hidratado permanentemente, función de la que se encarga la lágrima y el parpadeo. Para ayudar a tu ojo a hidratarse, utiliza lágrimas o gotas artificiales. Es mejor aplicarlas frías, por lo que, si te es posible, guárdalas en la nevera. 

Y recuerda mantener un nivel correspondiente de hidratación en tu cuerpo bebiendo mucha agua cuando trabajas, ya sea verano o invierno. 

Si estás ingiriendo algún medicamento, es conveniente que lo comentes en la revisión ocular o consultes con tu farmacéutico, ya que determinados medicamentos pueden provocar sequedad ocular, que puede incrementar si llevas lentillas. 

¿Y si no trabajo en una oficina?

Si trabajas en el sector industrial o de la construcción, existe el riesgo de que el ojo entre en contacto con partículas y objetos extraños que, además de ser muy molestos, pueden producir arañazos o incluso cortes en la córnea. También se expone la vista a peligros como productos químicos, salpicaduras, quemaduras por el vapor o exposición a rayos ultravioleta o infrarrojos.

Estos accidentes se pueden prevenir utilizando medidas de protección como gafas de seguridad. El uso de lentillas, aunque no supondrá una protección añadida, permitirá llevar las gafas protectoras con mayor comodidad, y además te proporcionarán un campo de visión muy amplio.