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¿Sabes qué es el glaucoma?

Qué es el glaucoma y cómo prevenirlo.

La visión y los ojos están expuestos a diversas enfermedades. Por lo que un buen cuidado y la prevención son imprescindibles en patologías como el glaucoma, asociadas a la degeneración macular. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado el glaucoma como la segunda causa de ceguera tras las cataratas. Esta patología surge a partir del riesgo vascular que sufre el nervio óptico por una tensión ocular alta. Por tanto, un diagnóstico precoz podría evitar sufrir glaucoma.

El glaucoma es una patología o enfermedad ocular que reduce o conlleva una pérdida del campo visual. Esta pérdida, que afecta al nervio óptico, es progresiva e irreversible. Por lo general no presenta síntomas y si no se trata a tiempo se puede perder la vista por completo. Por tanto, una manera de combatir el glaucoma es mediante revisiones periódicas. Es decir, la prevención.

¿Por qué se produce tensión ocular alta?

El ojo está bañado en un líquido denominado fluido intraocular y está formado por unos canales de drenaje alrededor del iris. Estos canales, o sistema de drenaje, se encargan de absorber el fluido intraocular que sale a través de la pupila. Cuando el drenaje es correcto, la presión del ojo es normal. Se produce líquido intraocular, que fluye y se drena adecuadamente. Es un círculo continuo y necesario para la salud visual. Por tanto, la presión interna del ojo es correcta.

Sin embargo, cuando el sistema de drenaje del ojo se obstruye y no se puede drenar el fluido intraocular, la presión interna del ojo se eleva. La presión del ojo depende del fluido que se encuentra en el mismo, si los canales de drenaje no son capaces de absorber el fluido intraocular, este se acumula. El exceso de fluido intraocular provoca un aumento de la presión del ojo. En la mayoría de los casos de glaucoma, el sistema de drenaje no funciona, por tanto, daña el nervio óptico y provoca pérdida de visión.

¿Qué provoca el glaucoma?

El ojo está formado por fibras nerviosas que conectan la retina con el nervio óptico y se unen en la parte interior del ojo, en el disco óptico. Una persona con glaucoma sufre tensión ocular alta por un aumento de fluido sin drenar, por tanto, se van dañando y perdiendo esas fibras nerviosas. Si no se realizan revisiones periódicas para detectar el glaucoma, el paciente puede perder completamente la vista. Se produce un daño en el nervio óptico que es irreversible.

Una persona con glaucoma nota cómo se reduce su campo de visión. Por lo general, el glaucoma se produce primero en un ojo, pero está presente en ambos. En las primeras etapas no se aprecian síntomas, se producen cambios en la visión, sobre todo en la visión periférica, pero son pequeños cambios que apenas se aprecian.

¿Qué síntomas presenta el glaucoma?

Existen diferentes tipos de glaucoma, siendo una patología hereditaria en muchos casos. En caso de antecedentes familiares la detención temprana es fundamental. Por lo general, como hemos explicado, el glaucoma se produce lentamente y no presenta síntomas en la mayoría de los casos. Sin embargo, de forma inusual en algún tipo podemos presenciar:

  • Pérdida de visión periférica
  • Visión borrosa
  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida de visión repentina
  • Dolor de cabeza y ojos
  • Trastornos visuales: halo alrededor de la luz, dificultad para adaptarse a la oscuridad

Tipos de glaucoma

A continuación, te explicamos los diferentes tipos de glaucoma. Se puede clasificar en distintas variedades atendiendo a la apertura del ángulo iridocorneal, el momento de aparición y su origen.

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Según la apertura del ángulo iridocorneal hablamos de glaucoma abierto o glaucoma crónico simple, es el más frecuente. Está provocado por la obstrucción de los canales de drenaje del ojo que provoca un aumento de la tensión ocular y, por tanto, afecta al nervio óptico. Por otro lado, hablamos de glaucoma de ángulo cerrado, provocado por un aumento repentino de la presión intraocular. Produce enrojecimiento del ojo, dolor intenso tanto en el ojo como en la cabeza e incluso náuseas y vómitos. Se produce por un cierre del ángulo que impide eliminar el fluido intraocular.

Según el momento de su aparición distinguimos glaucoma congénito, existe una anomalía ocular de nacimiento, por lo general hereditaria, que provoca el aumento de la presión intraocular. Existen otros tipos de glaucoma, como el glaucoma infantil, aquel que aparece antes de los tres años por diversas malformaciones oculares. El glaucoma juvenil a partir de los tres años y el glaucoma adulto.

Atendiendo a su origen, diferenciamos el glaucoma primario similar al glaucoma abierto, donde no se conoce la causa. Por otro lado, el glaucoma secundario, donde se conoce la causa, se desarrolla la enfermedad por el uso de ciertos fármacos o enfermedades como la diabetes.

Por último, podemos destacar el glaucoma de tensión normal, también conocido como glaucoma normotensivo o de tensión baja. Se produce cuando la presión intraocular del ojo se encuentra dentro de los parámetros adecuados, por debajo de 21 mmHg, pero aun así se dañan las fibras nerviosas y se pierde campo visual. Las causas de este glaucoma se desconocen.

¿Quiénes sufren glaucoma?

El glaucoma es una patología que afecta a todas las edades. Sin embargo, tienen mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad:

  • Personas mayores de 60 años
  • Personas con antecedentes familiares
  • Personas de origen africano o asiático
  • Personas con alto grado de miopía
  • Diabéticos o personas con hipertensión arterial
  • Personas que usan esteroides

¿Cómo prevenir el glaucoma?

La mejor forma de combatir el glaucoma es con la detección temprana. Si no se hacen revisiones periódicas se puede perder visión antes de que esta patología sea detectada. Esa pérdida por glaucoma no se puede recuperar, es irreversible. La revisión periódica está recomendada a partir de los 40-45 años, edad en la que la patología es más influyente. Sin embargo, si perteneces al grupo de riesgo el tiempo se acorta. Lo recomendable es un examen ocular cada 1 o 2 años.

Tratamientos para el glaucoma

Una vez que tenemos claro que es fundamental una revisión periódica para una detección a tiempo, podemos hablar de los diferentes tratamientos existentes. El glaucoma es una patología crónica cuyo principal tratamiento es la disminución de la presión ocular. Dependiendo del avance de la enfermedad y la situación de cada persona se tratará con medicamentos o tratamientos quirúrgicos.

Los tratamientos farmacológicos se centran en medicamentos derivados de las prostaglandinas, los betabloqueantes, los simpaticomiméticos, los inhibidores de la anhidrasa carbónica, los parasimpaticomiméticos y los hiperosmóticos. La función de estos fármacos es aumentar el drenaje, disminuir la producción de fluido intraocular o disminuir la presión del ojo. Por lo general, se recurre a colirios que combinan estos fármacos.

Los tratamientos quirúrgicos se centran en facilitar el drenaje del fluido intraocular. Podemos diferenciar diferentes tipos. La cirugía láser, donde encontramos diferentes tipos para cada glaucoma. La cirugía filtrante para crear quirúrgicamente una nueva vía de drenaje y disminuir la tensión ocular. Y finalmente, los dispositivos de drenaje, donde se inserta una válvula para que el líquido fluya.

En Medical Óptica Audición realizamos las pruebas necesarias para poder detectar a tiempo el glaucoma. Ante cualquier síntoma, si tienes antecedentes familiares o perteneces a un grupo de riesgo, acude a cualquiera de nuestras tiendas para realizar una revisión. En 20 minutos podemos ofrecerte un diagnóstico.