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Las legañas, ¿sirven de algo?

Legañas, ¿son útiles?

Legañas, lagañas, chinguiñas, pitañas, pitarras… Todos esos términos se refieren a una misma cosa, esa mucosidad en los ojos con la que seguro que te has levantado en alguna ocasión. Pero, ¿sabes que las legañas cumplen una función importante? Las legañas no son malas de por sí, pero vigilar su color te puede ayudar a detectar a tiempo diversos problemas visuales.

Una mezcla de mucosidad, aceites y desechos

Aunque el aspecto de las legañas parezca uniforme, lo cierto es que son una mezcla de distintas cosas. Su elemento principal es una mucosidad segregada por las glándulas de Meibomio, aunque también pueden formar parte de las legañas aceites, células de la piel y desechos presentes en nuestros ojos.

Y es que precisamente las legañas cumplen una labor fundamental, la de mantener nuestros ojos libres de desechos y sequedad tras horas de sueño. Como mientras dormimos no parpadeamos, las legañas se encargan de acumular en el ángulo interior del ojo, pegado a la nariz, todos esos desechos que cuando estamos despiertos se retiran con el parpadeo.

Como mientras dormimos no parpadeamos se pueden formar legañas que previenen la suciedad y la sequedad en nuestros ojos

Es el parpadeo el que a lo largo del día se encarga de prevenir la sequedad y la suciedad en nuestros ojos, lavándolos continuamente con una fina película de lagrimas. Pero claro, si no parpadeamos, como ocurre mientras dormimos, ¿cómo podemos mantener los ojos limpios y sin problemas de sequedad? Por eso, si al despertarte tienes legañas (normales) no pasa nada, mejor eso que levantarte con los ojos secos 😉

¿Legañas amarillas o verdes? Pueden ser señal de un problema

Que te levantes con legañas no tiene que ser un motivo de preocupación, están ahí para cumplir una función, pero sí que deberías vigilar si su tamaño es mayor de lo habitual o si su color muta a amarillento o verdoso. En esos casos, que pueden ir acompañados de enrojecimiento de los ojos, picor o incluso dolor ocular, puedes estar frente a un aviso de problemas visuales.

El problema más común que se puede manifestar es una conjuntivitis. Este problema se debe a una inflamación de la conjuntiva, una fina capa que cubre la esclera (lo blanco) del ojo y el interior de los párpados, y puede tener distintos orígenes, desde una alergia, una bacteria o un virus. Si las legañas se forman a lo largo de las pestañas, no solo en la comisura del ojo, es probable que sufras de este problema. Si es tu caso, acude a tu especialista para que determine el origen del problema y te ponga un tratamiento acorde a ello, porque además la conjuntivitis es contagiosa.

Si el tamaño o color de las legañas no es normal, acude a un especialista para que te recete un tratamiento adecuado

Además de una conjuntivitis, las legañas pueden ser signo de otros problemas de fácil solución, pero siempre debes acudir a un médico para que el problema no vaya a más. Podrías estar sufriendo desde una herpes ocular o infecciones menos habituales, como son la queratitis micótica o la queratitis por acanthamoeba. Los orzuelos también provocan la aparición de legañas, aunque en este caso el problema suele desaparecer solo al cabo de unos días, siempre que evites apretarlo. Si lo haces el problema podría expandirse a más zonas del ojo, así que por favor, no lo hagas.

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Y ojo, que los problemas que desvelan las legañas no solo pueden ser de origen espontáneo y natural. Unas lentillas bien empleadas, reemplazadas cuando corresponden, bien higienizadas y usadas en las condiciones para las que están pensadas, no pueden dar ningún problema, pero si no es así pueden ser la fuente de abundantes legañas.

Las legañas y los bebés

Legañas en bebes

Las legañas no solo se dan en adultos, hasta los bebés pueden tenerlas, y en su caso con más razón, ya que pueden pasar hasta 16 horas al día durmiendo. Pero más allá de las legañas generadas durante el sueño, los bebés tienen una particularidad, y es que pueden tener los conductos lagrimales subdesarrollados.

En el caso de adultos, y no tan adultos, parte del exceso de lágrimas se expulsa mediante la nariz, gracias a los conductos lagrimales que la conectan con los ojos. Pero en el caso de los bebés, pueden nacer con esas «tuberías» sin desarrollar del todo, provocando legañas a diario y a distintas horas. Esta situación puede darse en los primeros meses de vida, pero puedes aliviar al bebé pasando un paño húmedo y limpio por sus ojos.

Las legañas son muy habituales en los primeros meses de vida de cualquier bebé, por el subdesarrollo de los lagrimales

Si la situación se alarga en el tiempo, si las legañas son de color amarillo o verde o si notas los ojos del bebé rojos o con cierta hinchazón, consulta con un pediatra para que le ponga un tratamiento.

La higiene de tus ojos, la mejor prevención

En muchas ocasiones no podrás evitar que te salgan legañas, pero como te contábamos antes, el hecho de que aparezcan no es un problema en sí. En cambio, sí puedes tener ciertas precauciones para que no aparezcan esas legañas que son signo de que algo no está del todo bien en tu salud visual.

Una correcta higiene de manos es el primer punto, ya que si te tocas los ojos y no están limpias puedes provocarte fácilmente una conjuntivitis. Si tienes cualquier infección ya detectada, evita usar maquillajes que puedan acabar en la zona de los ojos. Además, si el origen puede ser una alergia, intenta detectar la fuente y evítala en la medida de lo posible o elimínala.

La higiene es primordial usando lentillas. Si quieres mayor seguridad, estrena lentillas a diario

Si eres usuario de lentillas, no hay mejor precaución que extremar el cuidado, no sólo a la hora de ponértelas y quitártelas, también en su conservación. Límpiate bien las manos antes ponerte y desprenderte las lentillas, para evitar que cualquier partícula acabe en tus ojos. Pero si además quieres tener la garantía de tener unas lentillas perfectas cada día, pásate a las lentillas diarias. De esa manera estrenarás lentillas cada mañana, reduciendo el riesgo de cualquier inconveniente.