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Ojos negros, ¿de verdad existen?

Ojos negros

«Esos ojos negros no los quiero ver llorar…» cantaba Duncan Dhu pero, ¿te has preguntado alguna vez si de verdad existen las personas con ojos totalmente negros? Teniendo en cuenta el bajísimo porcentaje de colores como el azul o el verde, los de color negro son más difíciles de ver incluso. Y además en algunos casos pueden ser señal de aniridia, la ausencia total o casi total del iris, que provoca serios problemas visuales.

Un marrón tan oscuro que parece negro

Si vas por la calle y vas anotando el color del iris de cada persona con la que te cruzas, la estadística que podrías sacar al final del día es que la mayoría tienen los ojos marrones, seguidos por los que tienen los ojos azules y en menor medida verdes. Hay otros colores con poco presencia, como los ámbar, pero lo que más difícil sería ver son ojos de color negro.

Ver ojos negros de verdad es prácticamente imposible: o son de un marrón muy oscuro o estarán ocultos tras unas gafas de sol

Realmente, si te cruzas con alguien con los iris negros deberías mirarlo fijamente, porque lo que realmente pasaría es que estés frente a unos iris de un marrón tan oscuro que parece negro. El negro absoluto en los iris no existe, salvo en un caso muy concreto y que se da en una de cada 100.000 personas: las personas que sufren de aniridia.

Aniridia: la ausencia de iris que acarrea problemas crónicos

Agudeza visual

Quienes sí pueden tener los ojos negros son aquellas personas que sufren de aniridia, un problema hereditario pero que también puede aparecer espontáneamente. ¿En qué consiste la aniridia? En la ausencia total o casi total del iris. Las personas con aniridia pueden tener un iris residual, pero su agudeza visual no suele superar el 20% en los mejores casos. Este problema se da por la alteración del gen PAX 6 del cromosoma 11-p13, encargado del desarrollo del globo ocular.

La aniridia no solo limita la capacidad de ver, también desencadena con el paso de los años problemas como cataratas, glaucomas y opacificación corneal. Además, las personas con aniridia son propensas a tener afecciones que van más allá de la visión, como el tumor de Wilms que afecta al riñón. Esta enfermedad se da especialmente en niños de edades tempranas, menos de 8 años, aunque tienen una tasa de supervivencia muy alta, del 90%.

La aniridia limita con creces la agudeza visual y es desencadenante de diversos problemas visuales, que han de tratarse uno a uno cuando surgen

La aniridia como tal no tiene cura ni tratamiento, pero sí que se puede controlar y tratar una a una las posibles complicaciones que causa a lo largo de la vida del afectado. Siempre de la mano de profesionales, el afectado y su familia pueden hacer todo lo posible para que esa escasa agudeza visual se mantenga toda la vida, tratando las cataratas, glaucomas y demás problemas que vayan surgiendo, acompañada de estimulación temprana en los primeros años de vida.

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Con un seguimiento constante y atendiendo a las recomendaciones, los afectados por aniridia pueden mantener su vista y hacer una vida normal, dentro de los límites propios que impone esta afección. Es muy importante ser conscientes de que la aniridia existe desde el primer día de vida, no es un problema que surja repentinamente, por lo que la persona afectada aprenderá a convivir desde el primer día con su agudeza visual y no podrá echar en falta una visión mejor de la que nunca llegó a disfrutar.

Las gafas al uso no son una solución, las de sol son necesarias

Servicio baja visión

Como la aniridia está provocada por un infradesarrollo de distintas partes del globo ocular, como la fóvea (parte central de la retina) y el nervio óptico, unas gafas al uso no son útiles. En cambio las gafas de sol son imprescindibles entre los afectados, porque ante la ausencia del iris no hay control por parte del ojo en la luz que recibe la retina. En estos casos, es necesaria la evaluación por parte de especialistas en baja visión, para determinar cuáles son las gafas de sol más indicadas.

Los menores afectados por aniridia pueden contar con el apoyo de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), al ser personas con baja visión. Mientras estén estudiando pueden contar con un profesor de apoyo y asesoramiento, pero cuando el afectado alcanza la mayoría de edad sólo tendrá derechos a beneficios si su resto visual es prácticamente nulo. Las ayudas a partir de entonces dependen de la universidad, mientras que los costes de cualquier tratamiento corren a cargo de la familia.

Los afectados por aniridia pueden contar con ayuda en los estudios mientras sean menores, pero los costes de los tratamientos y otras ayudas corren a cargo de las familias

En España los afectados por aniridia pueden encontrar un importante apoyo, en forma de atención, asesoramiento y contacto con otros afectados en la Asociación Española Aniridia. En nuestros centros de la calle Ercilla en Bilbao y La Paz en Vitoria-Gasteiz contamos con el servicio de baja visión, con revisiones y estudios personalizados para buscar las mejores soluciones para este tipo de afecciones. Pide cita en uno de nuestros centros y con la ayuda de nuestros especialistas te ayudaremos a mejorar tu calidad de vida.