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Curiosidades de los globos oculares

01/12/2016

Cuando caminamos por la calle y nos cruzamos con otra persona, podemos sentirnos atraídos por sus ojos. Pero esa percepción tal vez cambiaría si viésemos esos ojos increíbles como los globos oculares que son.
Nuestros globos oculares son una especia de pelota de gelatina, resbaladiza y de unos 24 milímetros de diámetro, como una pelota de tenis de mesa, y mientras caminamos se mueven dentro de su cuenca acolchada.
Seis músculos se encargan de mover los ojos y de mantenerlos en su cavidad. Durante el día estos músculos trabajan unas 100.000 veces tirando, empujando y levantando los globos oculares. Si lo comparásemos con los músculos de nuestras piernas, deberíamos caminar cerca de 80 kilómetros al día para alcanzar ese número de movimientos.

¿Podemos oír el movimiento de nuestros globos oculares?

Aunque pueda parecernos increíble, existen personas que son capaces de escuchar cómo se mueven sus globos oculares. El caso extremo sería el de una mujer británica que, debido a un raro trastorno, tenía un oído muy agudo que le permitía escuchar el movimiento de sus globos oculares, el latido de su corazón y el fluir de su propia sangre.
Los globos oculares están formados por una cubierta dura y fibrosa, la esclerótica, que es la parte blanca del ojo. La parte que cubre la zona coloreada del ojo se llama córnea, y es una cubierta dura y transparente. Cuando vemos los ojos de otra persona vemos una pequeña parte de la esclerótica y la córnea.
El interior del globo ocular está lleno de un líquido, con la consistencia de la clara del huevo, llamada humor vítreo, y por detrás de la córnea, bañando la parte delantera del globo ocular, se encuentra el humor acuoso.
Rodeando la pupila, que cambia de tamaño en función de la luz, se encuentra el iris, que es la parte de color de nuestros globos oculares, y que puede convertirlos en unos ojos increíbles.


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