Saltar al contenido

¿Por qué lloramos, a veces, sin ningún motivo?

Desde el momento en que nacemos, los seres humanos tenemos la capacidad de llorar. El mecanismo y los motivos del llanto evolucionan en función de la capacidad de independencia que vamos adquiriendo con el paso de los años. 

Si comparamos un bebé o un niño con un adulto, evidentemente el bebé llorará con más frecuencia, ya sea por hambre, sueño o frío. El adulto, que tiene sus necesidades básicas cubiertas, tendrá ganas de llorar ya sea por tristeza, ansiedad o algún evento personal que le evoque muchas emociones, tanto positivas como negativas.

Sin embargo, en ocasiones nuestros ojos comienzan a llorar por sí mismos, independientemente de la edad que tengamos y sin ningún motivo aparente. Y, aunque el hecho de por qué ocurre está aún por demostrarse, principalmente se trata de una forma natural de limpieza de nuestros ojos.

La función de las lágrimas es mantener la buena salud de nuestros ojos, pues se encargan de lubricarlos para protegerlos de los agentes externos (polvo, polen, arena…). Pero, además de la salud ocular, estas gotitas que se desplazan por nuestro rostro también están relacionadas con los estímulos de carácter emocional que provocan que lloremos, como la angustia, el dolor, o la alegría.

La salud emocional y el llanto

Los científicos no encuentran un motivo que explique por qué lloramos, pues sentir ansiedad, dolor o pena es una habilidad innata del ser humano. Pero, a pesar de que el hecho de llorar no nos ayude a salir de la situación que nos altera, a veces necesitamos llorar, y no podemos evitar romper en llanto.

Lo que sí se puede afirmar es que, aunque consideramos que reír es algo positivo y llorar es negativo, o incluso traumático; el llanto también tiene algunas ventajas ya que nos permite eliminar adrenalina y noradrenalina. Con ello logramos desahogarnos, relajar las emociones y ver con claridad, ya que las penas nos obstruyen el intelecto y la capacidad de discernimiento y decisión.

Ante la pregunta de por qué lloramos, los investigadores afirman que esta acción tiene un efecto saludable en los seres humanos y es un calmante natural que ayuda a que el dolor no sea tan fuerte como pudiera parecer. Llorar no arregla los problemas, pero nos alivia y nos hace sentir mejor.

Algunas de las ventajas de llorar es que ayuda a:

  • Aliviar el estrés
  • Dormir mejor
  • Regular el estado de ánimo 
  • Reducir la presión arterial
  • Eliminar toxinas
  • Limpiar la superficie ocular 
  • Limpiar las glándulas y conductos lagrimales
  • Calmarse en un momento de alteración

Sin embargo, si últimamente notas que tu tristeza y tus ganas de llorar aparecen de forma muy recurrente y no tienen justificación, es posible que esto sea síntoma de algo más serio que puede indicar que te encuentras ante un cuadro de depresión. Si es tu caso, te recomendamos que no lidies solo con la situación. Pide ayuda y acude a un profesional, que te dará el tratamiento y las herramientas adecuadas. 

También te recomendamos leer:
¿Problemas de sequedad en los ojos? Así te pueden ayudar las lágrimas artificiales