Persistencia retiniana: el secreto visual que nos permite ver películas y no fotogramas

Qué es la persistencia retiniana: el fenómeno visual del cine

La persistencia retiniana es un fenómeno mediante el cual la retina retiene una imagen durante una fracción de segundo antes de desaparecer y ser sustituida por la siguiente. Esto permite ver una secuencia de imágenes como un movimiento fluido y sin interrupciones y no como una sucesión de fotogramas estáticos independientes. 

Hoy celebramos el día global del cine, que cada año recuerda el poder de las películas para inspirar y conectar a las personas. Desde Medical Óptica Audición queremos hacer un homenaje a las producciones de la gran pantalla explicando en qué consiste este secreto visual gracias al cual podemos apreciar y disfrutar de películas como Avatar, Ocho Apellidos Vascos o Gladiator. 

Cómo influye la visión en el cine: así funciona la persistencia retiniana

A pesar de que hoy en día estamos muy acostumbrados a las películas y vídeos, no está de más recordar que una película es una secuencia de fotografías o fotogramas que pasan a mucha velocidad, una después de otra. 

Las imágenes entran a nuestro ojo por la retina, una parte del ojo muy sensible a los estímulos luminosos, y es retenida durante una décima de segundo antes de ser sustituida por la siguiente. Esta pequeña demora, aunque pueda parecer imperceptible, es lo que permite que nuestra mente no detecte los espacios o huecos que hay entre un fotograma y el siguiente, sino que las transiciones se perciban como un único movimiento fluido.

Ahora ya sabes por qué en inglés a las películas también se las conoce como “motion pictures”, o lo que es lo mismo, imágenes en movimiento.  

Para ilustrarlo mejor, nos vamos a fijar en una secuencia de lluvia. Lo que percibe nuestro cerebro son varias gotas que van cayendo, que fluyen de forma continua. Pero, en realidad, lo que se está proyectando son imágenes consecutivas de gotas en diferentes posiciones, con pequeños parones o saltos entre una foto y la siguiente.

De esta forma, gracias a la persistencia retiniana podemos disfrutar de películas, series y vídeos de todo tipo sin notar saltos o interrupciones entre fotogramas. Éste fenómeno óptico fue descubierto en el siglo XIX por el físico belga Joseph Plateau, que constató que nuestro ojo ve con una cadencia de diez imágenes por segundo, que no podemos detectar como independientes gracias al principio de persistencia de la visión. 

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Productores de cine del siglo XX como D. W. Griffith o Serguéi Eisenstein utilizaron este principio para crear las primeras películas, que empezaron siendo mudas y en blanco y negro. En ellas, se proyectaban entre 16 y 18 fotogramas por segundo, y a pesar de que se creaba la sensación de movimiento, el efecto conseguido no era el mejor. Sin embargo, fue una novedad para la época, y a falta de punto de comparación, tuvo una gran acogida entre los espectadores.   

Más tarde llegaría el cine analógico, que ya incluía sonido, y se aumentó la velocidad hasta los 24 fotogramas por segundo. Esto supuso una mejora considerable en la fluidez de visionado. Y con la llegada del cine digital, los fotogramas por segundo se aceleraron todavía más, llegando hasta los 30 fotogramas por segundo. 

Persistencia retiniana: ¿mito o realidad?

Sin embargo, cabe resaltar que hay algunos críticos que cuestionan la veracidad de la persistencia retiniana, alegando que, a través del ojo, la información que recibimos está relacionada con los cambios que percibimos y no con imágenes estáticas, como ocurre cuando miramos la galería de una cámara de fotos. 

Autores como Joseph y Barbara Anderson en su artículo «El mito de la persistencia de la visión», publicado en el Diario de la Asociación de Cine Universitario, afirman que no se puede asociar el funcionamiento del ojo tomando como base un cinematógrafo. Por ejemplo, en un zoótropo, lo que consigue la sensación de movimiento es que, con el movimiento, las imágenes se tornan borrosas y se superponen cuando giran (o se proyectan) a mucha velocidad. 

Aunque el debate está abierto con respecto a la persistencia retiniana, la mayoría de expertos mantienen que este fenómeno se da y es el que explica que los saltos e interrupciones sean imperceptibles para el ojo humano. Te aniamos a ponerlo a prueba por ti mismo con este sencillo ejercicio.

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