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¿Somos capaces de saborear con el oído?

21/04/2016

El concepto del sabor de los alimentos siempre se ha asociado a la conjunción del olfato y el gusto, sobre los que influye los estímulos químicos que se producen en la boca, la nariz y la garganta mientras los comemos. Sin embargo, el sonido es un sentido muy importante a la hora de degustar productos, hasta el punto de poder llegar a saborear con el oído.
Grandes maestros de la cocina, como Ferrán Adriá, han reconocido que, a la hora de experimentar los sabores, el oído tiene su influencia, y un estudio desarrollado por la Universidad de Oxford ha confirmado la teoría de que podemos saborear con el oído.
Los participantes en el estudio consideraban que el sonido de la comida era la sensación menos importante a la hora de probarla, y posteriormente se les invitó a degustar algunos productos a los que se les alteró, mediante auriculares, el sonido que generan al ser masticados.

El sonido de los alimentos puede variar nuestra percepción del sabor

Sus respuestas indicaron que la percepción de frescura y textura de los alimentos cambiaba al alterar su sonido. Al eliminar o alterar la sensación del oído, unas patatas fritas, frescas y crujientes, se convertían en más suaves y pasadas, o una bebida carbonatada creemos que ha perdido su efervescencia y la asociamos a un producto en mal estado.
Otros estudios han llegado a demostrar que el sonido crujiente del tocino frito es más importante que su olor y sabor si queremos preparar un bocadillo perfecto.
Las conclusiones de estos estudios confirman que llegamos a saborear con el oído, ya que los sonidos que escuchamos mientras masticamos juegan un papel importante en la percepción de la textura de los alimentos, y su ausencia o alteración pueden incluso llegar a crear una experiencia diferente de lo que creemos que estamos comiendo.


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