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El oído es la base de nuestro equilibrio corporal

20/10/2016

¿Cómo están formados nuestros oídos?

El sentido de la audición nos lo brinda una maravilla de ingeniería natural: nuestros oídos. El oído se divide en zona externa, media e interna. La zona externa está compuesta por el pabellón de la oreja, el canal auditivo externo y el tímpano.
La zona media está en la caja del tímpano, alojando un estrecho conducto que conduce las ondas sonoras al oído interno, y donde se encuentran el martillo, el yunque y el estribo, tres pequeños huesos que conectan el tímpano con el oído interno.
El oído interno se encuentra dentro del hueso temporal, y está dividido en cóclea, vestíbulo y tres canales intercomunicados que alojan un fluido gelatinoso llamado endolinfa.

El mecanismo del equilibrio corporal

La zona del oído interno es la que interviene en el equilibrio corporal, y el vestíbulo y los tres canales semicirculares son los responsables de que nos mantengamos derechos. Los canales semicirculares tienen unas diminutas células pilosas que detectan los cambios de posición de nuestra cabeza.
Los canales forman tres planos perpendiculares que detectan los movimientos. Con cada movimiento de nuestra cabeza, la endolinfa se mueve a través de los canales, moviendo a su vez las células pilosas que envían señales al cerebro. Como respuesta a estas señales, el cerebro envía órdenes a los músculos necesarios para que mantengamos el equilibrio cuando nos movemos.
Como cualquier otro líquido, la endolinfa se rige por las mismas leyes físicas. Esto quiere decir que, si estamos haciendo una serie de giros y nos detenemos, la endolinfa continuará, durante un momento, con el mismo movimiento a pesar de estar quietos. Entonces, durante ese periodo, el cerebro estará recibiendo dos informaciones contradictorias: los músculos dicen que estamos quietos pero la endolinfa sigue en movimiento, moviendo las células pilosas, e indicando que seguimos girando. Y esto provoca la sensación de mareo y pérdida de equilibrio. Pero, si esperamos un momento, la endolinfa se parará y el cerebro nos mantendrá firmes y erguidos.


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